Las 7 cosas que echo de menos de Colombia

Las 7 cosas que echo de menos de Colombia

Estas son las 7 cosas que echo de menos de Colombia. No dejes de leerlo así estés todavía en el país. Te invito a que sientas conmigo lo que es añorar cada rincón de nuestra tierra.

Va a sonar cliché, lo sé, pero nada que hacer, este refrán es inmortal: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Y no, no es que nunca más pueda volver a mi hermoso país, pero ahora vivo muy lejos y por razones económicas me queda muy complicado estar viajando a visitar a mi familia cada que quiero.

A pesar de que aquí todo sea más organizado, así me sienta más segura y haya conseguido trabajo con mayor rapidez, hoy por hoy puedo afirmar con vehemencia que no hay nada como Colombia. Nada como su gente, sentir la calidez de hogar. Nada como sus platos tradicionales y el ambiente que se vivía en sus bares y discotecas. Nada como poder comerse una arepa con huevo en la calle, y en seguida acompañarla con un jugo de naranja. No hay nada como estar en casa.

Si tú te sientes identificado conmigo, no dejes de compartir lo que te enseñaré a continuación. Y así no nos encontremos en la situación tampoco dejes de hacerlo: nunca sabes si algún también te tocará alejarte de tu tierra.

Escuchar a las 6 de la tarde el Himno Nacional en las emisoras

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Creative Commons/ Juan Felipe Cano

Cuado tenía la oportunidad de escucharlo lo odiaba. Y ahora que sé que somos el único país del mundo que sigue esta hermosa tradición, ¡no sabes qué daría por estar pasando una estación radial y de repente escucharlo!

El himno nacional de mi Colombia, se ha convertido en un momento tan especial, en los eventos, los partidos de futbol, siento un amor tan especial y tan profundo en el pecho.  Uff como extraño a mi Colombia.

El sabor de la comida de la casa de mi mamá

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Creative Commons/ Guía de Viajes Oficial de Medellín

Sea cual sea la región de nuestra Colombia.  Es ese olor, ese sabor, esa sensación de esperar a que mamá sirviera el almuerzo de los domingos, estar alrededor de la mesa juntos, disfrutar de la gloria de la comida hecha con sus manos, reír con mis hermanos, disfrutar de mis abuelos…  Y como no, luego sentarse en la sala a tomarse con un tintico caliente.  Sencillamente, el paraiso.

Los vendedores ambulantes por todas partes

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Creative Commons/ Caminos de fiesta

Sí, sí, es una locura. Al igual que tú muy seguramente no me gustaban mucho, sobre todo, porque no dejaban espacio para caminar.  Pero los extraño. A veces me hacían reír, me ofrecían tal variedad e infinitas posibilidades para esos días que tenía que hacer vueltas en la calle.  Podía encontrar un delicioso jugo de naranja con kola granulada, frutas picadas con cereal, quesadillos en el semáforo a media mañana, banderas de Colombia, camisetas para los partidos, mango biche con sal, accesorios, en fin.  Solamente ahora pienso en ellos y me recuerdan la perseverancia, compatriotas que luchan día a día por construir un mejor futuro.   Mi gente colombiana berraca por naturaleza.

Comer empanadas en las esquinas

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Creative Commons/ Juan Pablo Franco

Ahora siento que se me hace agua la boca de solo pensar en ellas.  Era tan sencillo pasear y encontrarse con un puestico en las esquinas, eso si acompañadas de un espectacular ají casero.  ¿Para acompañarlas? Podía ser una Colombiana, una Coca Cola, un tintico o un perico.  Me fascinan de todas, de carne, de pollo, de arroz ¡y hasta de papa!…  Ahora mismo, moriría por una bien calientica.

Quiero ver alumbrados en chiva

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Creative Commons/ Chris

Para mí no sé si para ti sea igual, diciembre es sinónimo de salir en chiva a ver alumbrados. Y sinceramente no es tanto por el trago que allí se consume o lo que se baile: es porque de esta forma puedo sentir con más emoción la alegría de la fiesta decembrina y comparto con mi familia el orgullo de ver las calles de la ciudad vestidas de colores.

La pasión del futbol, el amor por nuestra selección

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Tomado www.larepublica.co

La verdad es que ver los partidos fuera de Colombia nunca será lo mismo.  El futbol en Colombia es una fiesta, no importa si es en el Mundial o en un partido amistoso.  La emoción nos hace ponernos la camiseta desde primera hora de la mañana, pintarnos la cara, ser hermanos en un lenguaje mudo que solo nosotros entendemos.  Corear los goles, los casi goles y las tapadas de nuestro arquero.  Colombia como te extraño, como quisiera volver a ver el partido en la tienda de la esquina con los vecinos.

Diciembre, las novenas navideñas, la noche de las velitas

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Flickr Víctor Hugo Hernández D.

Mejor dicho desde noviembre hasta finales de enero.   Desde los aguinaldos de Candela Stereo, todas las emisoras con canciones de fin de año, la noche de las velitas cerrando la calle con los vecinos, las novenas navideñas y los villancicos cada noche, la noche del 31 de diciembre haciendo el conteo regresivo con toda la familia y el asadito con cerveza del primero de enero.

Lo siento, nada mejor que mi Colombia, mi pueblo, mi familia, la deliciosa natilla y los buñuelos de la tía, el beso sincero de mi abuelita.   Mi querida Colombia, espero pasar mis próximas navidades allí…. en casa.

Son estas 7 razones, sumadas a otros dos millones de motivos, los que me hacen extrañar mi tierra, mi familia, mi barrio, mis amigos.  Son esos que me hacen suspirar y simplemente pensar, cuando será el día en que voy a regresar.